Vírgenes Medievales Hispánicas

5. Las vírgenes negras

5.6. Las advocaciones (I)

Advocación es el nombre complementario que se da a una entidad santa y que, por lo general, se refiere a alguno de sus atributos. No debe confundirse con “Santísima Virgen de...”, “Mare de Déu de...”, “Andre Mari” “Santa María de...” o “Nuestra Señora”, que son meras fórmulas de respeto. Las advocaciones se focalizan en un determinado aspecto de la Virgen y, a menudo, en la pertenencia a una población en particular. Este fenómeno solamente se da con María, seguramente por su pasado de “diosa de los lugares” y, por tanto, por la necesidad colectiva de hacerla propia.

A este respecto, es importante señalar que las advocaciones de las vírgenes negras se circunscriben, en su mayoría, a nombres de la naturaleza. Los patronímicos no deben considerarse propiamente advocaciones, dado que seguramente son el medio actual para referirse a una imagen de la que desconocemos su advocación. La amplísima mayoría de las imágenes negras de antigüedad constatada tienen nombres de la naturaleza, como, por ejemplo, las vírgenes del Turó, del Monte, del Tura “toro”, del Romeral, del Prado, del Juncal, del Henar, del Pino, de la Dehesa, de la Encina, del Río, de la Peña, de la Roca, de la O -en clara evocación al “de l'eau”, o “agua” en francés-, de Rocamadour, del Mogrony -”mugró” o “pezón”, en catalán-, del Valle, de la Luz o de Montserrat “monte serrado”. Nótese que las advocaciones actuales, en cambio, aluden a conceptos abstractos o de dogma: “de la Misericordia”, “de la Asunción”, “de los Dolores”, “de la Buena Nueva”.

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