4. La gran expansión mariana
4.4.- León, el microcosmos de un cambio
No hay uniformidad sin víctimas. La corriente cisterciense establa ya totalmente aposentada en la península a principios del siglo XIII. Pero en algunos reinos existían, todavía reductos de los antiguos cátaros, especialmente en Aragón por motivos históricos obvios o beguinos o franciscanos radicales, estos últimos surgidos ya de reacción a los franciscanos cistercienses.
Desde tiempos de Alfonso VI el rito gregoriano se había instalado en el reino de León, bajo los auspicios de los Borgoña, sin embrago Alfonso IX, padre de Fernando no había sido especialmente cómplice de Roma y, posiblemente una parte del clero fuese todavía resistente a los cambios de poder que se avecinaban. Lo cierto es que los enfrentamientos entre el clero y el consistorio están documentados en ese momento y, como veremos como en un “microcosmos representativo”, este enfrentamiento queda reflejado en la construcción de la nueva catedral; la gótica.
Las grandes catedrales hispánicas del siglo XIII -Sigüenza, Cuenca, Burgos, Tortosa, Valencia... fueron construidas en continuidad porque la destrucción del principal dentro religioso de un pueblo representa una gran muestra de agresión social a la comunidad. Incluso en edificios religiosos de diferentes religiones se da continuidad arquitectónica como es el caso de la mezquita de Córdoba. Pero esto no fue así en la catedral de León; la “pulchra leonina” fue edificada ex novo derruyendo la catedral románica anterior.
Si, en León existía una catedral románica ligada a los tiempos épicos de Ordoño II de León. Ahora, en 1230, el que ya era rey de Castilla por los derechos de su madre Berenguela, hereda también el reino de León. Es Fernando III, el llamado “El Santo”. Y este Fernando de León y Castilla, y de Borgoña y Borgoña no será del agrado de parte de la nobleza leonesa, ni tampoco del clero del reino. Un detalle, que nos indica el historiador Ricardo Chao, nos da idea de la tendencia política del nuevo rey; Ricardo Chao escribe, “Fernando no se coronó rey de León; no le pareció una cortesía necesaria”. Así que estaba claro, la tradición regia pasaba a Castilla, de manera incuestionable, en detrimento de León.
Y esta la oposición que los leoneses mostraron a su rey Fernando III no fue simplemente la natural resistencia de un reino a desaparecer como protagonista de la tradición regia, sino que representaba así mismo un enfrentamiento a una determinada, y única, opción de organización religiosa.
Y si pensamos que la 1ª catedral de León era de tradición del pleno reino leonés y que la nueva sería financiada por la ya corona de Castilla, parece que puede vislumbrarse allí, un "microcosmos de resistencias a los nuevos paradigmas". Son pequeños datos "novelísticos": • La antigua catedral estaba dedicada a la virgen de Regla, virgen tradicionalmente negra con el infante blanco (por lo menos en las imágenes actuales de esa advocación), mientras que la imagen titular de la nueva catedral es la V. Blanca. Hasta el nombre parece indicar cierto significativo antagonismo en los colores. El culto a la virgen de Regla había sido lo suficientemente importante como para que muchos reyes de León hubieran dejado sus bienes "a Dios y a santa María de Regla"; por tanto, su substitución por una imagen blanca podría interpretarse como una agresión. • La nueva catedral fue construida por maestros franceses, y en su ejecución no pudieron intervenir ni el clero albigense ni el templario que sabemos fuertemente afincados en León. • La colegiata de León, dedicada a san Isidoro, (Isis-doro o "regalo de Isis") y panteón de los reyes de León, queda abandonada y, al recuperarse pasa de manos benedictinas a manos cistercienses. • Tanto en la colegiata recuperada como en la nueva catedral aparecen ahora dos maravillosas imágenes de vírgenes en cinta, aspecto prácticamente inexistente entre la imaginería anterior. • Las historias de la construcción de la nueva catedral explican constantes derrumbes” de la edificación en sus fases iniciales. • Alrededor de estos momentos, albigenses y templarios desparecen de León y, curiosamente, parece que se refugian en territorio musulmán, más condescendiente con el antiguo cristianismo que la nueva idea cristiana en su propio territorio
León no era un lugar menor y es lógico que allí se dieran los enfrentamientos más significativos: por una parte, era la capital del reino León; del que había sido el titular de la tradición regia hasta el momento y, por otra se tiene constancia que León era lugar de pervivencia de la antigua religiosidad. De hecho, sabemos que reductos albigenses, huidos de Francia se refugiaron en Aragón por motivos históricos obvios y también en León, sin duda por motivos ideológicos próximos.
Los problemas constructivos que sufrió la nueva catedral fueron tantos que llegó a forjarse la leyenda de que un topo roía por la noche los cimientos y lo que se construía durante el día. La leyenda quedó plasmada con un topo de piedra labrado en la puerta de XXX. Es cierto que algunos prestigiosos arquitectos han señalado el inestable subsuelo de León como posible causa de los continuos derrumbes, pero lo es que los maestros franceses erigieron muchas catedrales en diferentes capitales y los problemas sólo se reportan en León hasta el punto de forjarse la leyenda.
Y añado...La virgen de Regla de Chipiona, una imagen fervorosamente venerada en el sur de la Península y talla de gran antigüedad, podría quizá -quizá- ser la imagen titular de la antigua catedral de León, trasladada a Chipiona por el clero que se marchó de allí a inicios del siglo XIII, tras la entrada de Fernando III.
