3. Las primeras imágenes
3.7. La identidad religiosa
Aunque el reino de Asturias tuvo interés en mostrarse como los “restauradores” del antiguo “reino visigodo” que había sido derrotado por los musulmanes, es en realidad a partir de inicios del siglo XI cuando se incorpora la identidad religiosa como sello político identitario en los reinos medievales hispánicos.
Sí, en la segunda mitad del siglo XI las diferencias de identidad entre los territorios islámicos y los cristianos se irán reforzando o “endureciendo”, como prefieran. Y para ello, como en todo, fueron sumando diferentes hechos. De hecho, hubo 3 hechos fundamentales en la progresiva concienciación de una identidad religiosa como sello de identidad política. Por una parte, Sancho Garcés III de Navarra, llamado “el Grande” por su envergadura y “el Mayor” por lo vasto de su imperio repartió las tierras entre sus hijos, dejando a…:
• Ramiro, las tierras de Aragón; será Ramiro I de Aragón.
• García Sánchez, el reino de Pamplona; sería García Sánchez III de Pamplona, el de Nájera.
• Fernando Sánchez, las tierras de Castilla; será conde de Castilla y, casado con Sancha de León, tras una guerra con su “doble cuñado” Bermudo III, Fernando acabará siendo rey de León.
• Jimena Sánchez, que casó con Bermudo III de León.
• Gonzalo Sánchez, las tierras de Sobrarbe y Ribagorza.
Así que, de hecho, los herederos de Sancho Garcés III pasaron a regir todos los territorios no musulmanes de la península y, aunque las relaciones de los hermanos fueron casi siempre conflictives y pasaron el tiempo guerreando entre sí, la realidad de “familiaridad” de un ancestro y una cultura común creó tejido de “similitud” entre sus reinos por encima de sus conflictos a la vez que se iba tejiendo la idea de “diferencia” con los territorios musulmanes.
Por otra parte, La llegada de los almorávides y, posteriormente, de los almohades, movimientos bereberes norteafricanos de fuerte carácter religioso, contribuyó a endurecer las relaciones entre las comunidades musulmana y cristiana en al-Ándalus. Ambos movimientos intervinieron en la península inicialmente para hacer frente al avance de los reinos cristianos, aunque su política también estuvo dirigida contra otros poderes musulmanes que consideraban religiosamente desviados o políticamente ilegítimos. Especialmente durante el periodo almohade, la aplicación de una doctrina religiosa más rigurosa supuso una mayor presión sobre cristianos y judíos, llegando en determinados momentos a producirse conversiones forzosas. De este modo, aunque la diferenciación entre cristianos y musulmanes existía desde mucho antes, durante los siglos XI-XIII se reforzaron determinadas fronteras políticas y religiosas entre ambas comunidades.
Y por último, a principios del XII, entra la dinastía Borgoñona en el reino de León y, posteriormente en el de Castilla sellando, definitivamente el sello de “cristiandad” política, de la nueva cristiandad latina europea.
La larga andadura de los borgoñones en los reinos hispánicos había comenzado por las postrimerías del siglo XI. En aquel entonces, el linaje del ducado de Borgoña, tan proclive a la cristiandad latina “europea” se posiciona de manera significativa en la península. Lo hace en el reino de León con tres bodas: la de Alfonso VI de León con Constanza de Borgoña; la de Raimundo de Borgoña con Urraca, hija de Alfonso VI; y la de Enrique de Borgoña con Teresa Alfonsez, otra hija del rey.
Y así entramos en el siglo XII. Y, para más confluencia de astros, en 1119 es proclamado papa Calixto II, cuyo nombre secular era nada menos que Guido de Borgoña, hermano de Raimundo de Borgoña, padre del que sería Fernando III de León y de Castilla, así que el reino de León y Roma irán de la mano.
Ahora cuando ambos bloques ya no disputan simples fronteras para ensanchar sus territorios, sino que se sienten parte y necesariamente defensores de una determinada idea político-religiosa. Las dos concepciones, al margen de toda diferencia interna, se perciben pertenecientes a dos mundos distintos: el musulmán y el cristiano.
Izquierda:San Isidoro de León.Fuente: fotografía propia. Derecha: Panteón de los Reyes de León en San Isidoro. Fuente: Wikimedia Commons

